En Armenia, como en muchas otras ciudades, las historias cotidianas se pierden en medio del trafalgar del ruido urbano, y fue allí, donde Andrés Patiño a través de su escritura y con el faro de la novela negra, encontró una forma de mirar de frente aquello que otros prefieren evitar

Andrés Patiño (Armenia, Quindío) es escritor y lector apasionado de la novela negra, género desde el cual indaga en las zonas más sombrías del ser humano y en las tensiones morales que atraviesan la vida cotidiana. Su primera obra, Herencia maldita, marca su debut literario y da cuenta de una voz narrativa atenta al conflicto, la memoria y a las heridas que se heredan de una generación a otra.
Desde el corazón del Eje Cafetero, Patiño construye relatos donde el crimen trasciende el hecho puntual para convertirse en reflejo social, y donde la atmósfera tiene un peso tan decisivo como los propios personajes. Su escritura se nutre de la observación minuciosa, del pulso contenido del suspenso y de la certeza de que toda sombra tiene un origen, y que toda verdad exige un precio.
Escuche acá la conversa que sostuvimos con Andrés Patiño, a propósito de la presentación de su novela Herencia Maldita, en la Feria Internacional del Libro de Armenia y Quindío, FILAQ, 2026
En Herencia maldita, Andrés Patiño compone una novela donde el pasado familiar y la memoria urbana se revelan como fuerzas que nunca desaparecen del todo. A través de Martín, un caminante de ciudades y lector obsesivo, la historia se mueve entre Cali y Armenia para explorar cómo ciertos pactos, silencios y decisiones continúan filtrándose en el presente.
El hallazgo de un documento del pasado cercano desencadena una búsqueda íntima que confronta al protagonista con la herencia invisible que lo precede. Con una prosa sobria y sugerente, la novela combina realismo urbano y misterio histórico para plantear una pregunta inquietante: ¿qué parte de nuestra vida no nos pertenece del todo?
Herencia maldita es un relato contenido y perturbador sobre la memoria, la lealtad y los secretos que permanecen ocultos bajo la superficie de lo cotidiano.





