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“Es la coronación de mi vida de escritor”. Sergio Ramírez nuevo académico de la RAE

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El escritor nicaragüense Sergio Ramírez fue elegido miembro de la Real Academia Española (RAE), en el pleno que la institución ha celebrado en Madrid. El también periodista y expolítico ocupará la silla L, la cual había quedado vacante tras el deceso de Mario Vargas Llosa, el 13 de abril de 2025

Sergio Ramírez en la inauguración del Festival Centroamérica Cuenta, en Panamá, el 19 de mayo. Fotografía tomada de El País/Enea Lebrun

El escritor y periodista, con nacionalidad española, ocupará la silla L, la que dejó vacante el fallecimiento de Mario Vargas Llosa en abril de 2025

La candidatura de Ramírez (Masatepe, 83 años), autor de más de 70 obras y traducido a más de 20 idiomas, fue posible gracias a su nacionalidad española, la cual le fue otorgada luego que el gobierno dictatorial de Daniel Ortega, lo hiciese objeto de una persecución que le obligó a marcharse de su Nicaragua del alma en 2021.

Desde 2018, su candidatura había sido propuesta, su candidatura, como es obligado, por tres académicos: el director de la institución, Santiago Muñoz Machado; Víctor García de la Concha, exdirector de la RAE y del Instituto Cervantes, y Luis Mateo Díez, premio Cervantes en 2024. El motivo era el de darle reconocimiento a la llamada “generación intermedia”, de autores hispanoamericanos, los situados entre el boom y los nacidos a partir de los años sesenta.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez (Premio Cervantes 2017) fue incorporado como miembro correspondiente extranjero de la Academia Colombiana de la Lengua el 22 de agosto de 2024. Carlos Robledo de Cooltura Total estuvo presente durante el desarrollo del evento y tuvo un breve encuentro con el escritor que usted puede escuchar acá:

Por todo esto, el creador de títulos como Margarita, está linda la mar, Premio Alfaguara en 1998, manifiesta “un gran sentimiento de gratitud hacia España”. “Aquí vivo un periodo feliz de mi vida desde hace cinco años, a pesar del exilio. Desde que llegué solo he recibido honores, distinciones y reconocimientos. Me han hecho sentirme como en mi casa”.

Nacido en 1942, estudió Derecho en León (Nicaragua) y comenzó a publicar libros de cuentos a principios de los sesenta. Enrolado en el comunista Frente Sandinista, cuyos guerrilleros derrocaron al dictador Anastasio Somoza en su país, en 1979, fue vicepresidente de un Gobierno provisional, que presidía el hoy dictador y copresidente de la nación centroamericana, Daniel Ortega (junto a su esposa Rosario Murillo), y al que con el tiempo acabó enfrentándose. Ramírez publicó sus memorias de la revolución en Adiós muchachos (2017).

Daniel Ortega (segundo por la izquierda) y Sergio Ramírez (tercero), tras el triunfo de la Revolución Sandinista en Nicaragua. Fotografía tomada de El País John Giannini. Sygma/Vía Getty Images

En la Revista Alternativa #218 de 1979, el escritor nicaragüense fue entrevistado por Gabriel García Márquez. En dicha entrevista el Nobel colombiano le pregunto a Sergio Ramírez:

G.G:M.: «¿Qué hace un escritor como tú, metido a gobernante?

S. R.M.: «Mira, en tiempos de guerra patriótica, de liberación, contra una fuerza de ocupación como es el Somocismo, todo el mundo deja sus oficios, y el poeta también y toma el fusil; me considero que estoy en el campo de batalla»

G.G.M.: ¿Por qué te escogieron a ti?

S.R.M.: «Fui escogido por una propuesta del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) con el acuerdo del grupo de los Doce; quizás yo represente en el gobierno a todos los intelectuales de Nicaragua. Yo estoy entregado a la liberación de mi país y este es un tiempo de guerra; pero cuando todo esto termine aspiro a volver a la literatura, que es mi oficio».

En el pleno de la RAE del pasado jueves, 14 de mayo, celebrado en León, Luis Mateo Díez se encargó de leer el elogio de méritos de Ramírez, del que dijo: “Es un candidato idóneo, que vive en un exilio forzoso y mantiene el temple de su testimonio radical contra la dictadura que lo exiló y la libertad creadora de quien sigue atendiendo su obra con la calidad y ambición que asumió desde sus comienzos”.

Sobre su antecesor en la academia, Vargas Llosa, Ramírez señaló: “Es un orgullo ocupar la silla de alguien tan admirado por mí. Crecí leyendo a Vargas Llosa. Su libro La ciudad y los perros supuso un cambio de sintonía en la literatura hispanoamericana. Él la transformó porque dio calidad al lenguaje vernáculo, al de la calle, dio legitimidad al lenguaje oral. Con él aprendí las nuevas estructuras de la novela. Fue una escuela para mí “.

 “Cuando tenía 14 años, me di cuenta de que quería contar historias, que no podía quedarme con ellas y quería que interesaran a más gente. Aquellas convicciones se convirtieron en una necesidad urgente”, dijo el escritor nicaragüense en declaraciones telefónicas al diario El País de España, durante su participación en Panamá del Festival Centroamérica cuenta, y del cual es organizador y presidente, el pasado 19 de mayo desde la ciudad de Panamá.

Preguntado por la labor que le gustaría desarrollar en la RAE, asegura sin dudar: “Que lo centroamericano tenga más presencia en el idioma español. Los términos latinoamericanos ya están fluyendo mucho al diccionario”. Y, como ejemplo, tira de humor para decir que hace unos días vio en la red social X a un compatriota suyo decir que se alegraba de que Ramírez entrara en la academia porque iba a hacer “un cachimbazo”, que es la palabra que en su país tiene el significado de “gran cantidad de algo”.

Sin embargo, la cara amarga de este nuevo reconocimiento es que no pueda regresar al país en que nació. “La nostalgia nunca se quita, mi país siempre está presente en lo que escribo, pero no depende de mí que no exista una dictadura”. En este sentido, además de la RAE, Ramírez fue miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua, también perseguida por Ortega. “Fue cerrada manu militari [en mayo de 2022], sus estatutos fueron anulados por un decreto y pasó a la clandestinidad. No puede reunirse públicamente y los miembros de ella que están en Nicaragua viven bajo la amenaza de ir a la cárcel”, lamentó.

Sergio Ramírez, en la inauguración del Festival Centroamérica Cuenta en Panamá. Fotografía tomada de El País/Enea Lebrun

De sus obras, que se han centrado especialmente en Nicaragua, se destacan: «Margarita, está linda la mar(1998 Sara (2015), y Castigo divino(1988) “. Ahí también están: Tongolele no sabía bailar (2011) y su última novela, El caballo dorado (2024).

Los que han ocupado la silla “L” en la Real Academia de la Lengua:

1713 – 1728: Adrián Conink

1728 – 1743: Diego Suárez de Figueroa

1743 – 1746: Manuel Villegas y Oyarvide

1746 – 1752: Francisco de la Huerta y Vega

1752 – 1779: Pedro Pérez de Guzmán y Pacheco, duque de Medina Sidonia

1779 – 1804: José Guevara Vasconcelos

1804 – 1831: Vicente González Arnao. Pasó a la G en 1831

1831 – 1839: José Gabriel de Silva-Bazán y Waldstein, marqués de Santa Cruz

1839 – 1851: Bernardino Fernández de Velasco, duque de Frías

1852 – 1882: José Caveda y Nava

1885 – 1893: José Zorrilla y Moral

1894: – Ceferino González y Díaz-Tuñón, cardenal y arzobispo de Sevilla y Toledo. No tomó posesión

1895 – 1933: Cipriano Muñoz y Manzano, conde de la Viñaza

1935 – 1936: Ramiro de Maeztu y Whitney*

1978 – 1982: Eugenio Montes Domínguez

    1984 – 1994: Juan Rof Carballo

    1996 – 2025: Mario Vargas Llosa, marqués de Vargas Llosa.

     2026 – Sergio Ramírez Mercado

    *Durante la dictadura franquista, la Real Academia Española (RAE), sufrió un proceso de depuración ideológica, perdió autonomía frente al poder político y se convirtió en una institución orientada a preservar un nacionalismo lingüístico conservador, alineándose con los intereses del régimen. Varios de sus académicos destacados se vieron obligados a exiliarse o fueron destituidos o se apartaron de la institución debido a sus ideas republicanas o su oposición al bando sublevado. 

    El régimen de Francisco Franco impuso una estricta censura y control, y, aunque la RAE no fue disuelta como tal (ya que interesaba su prestigio histórico para unificar el idioma), quedó sujeta a los lineamientos del Ministerio de Educación y del Movimiento Nacional. El nacionalcatolicismo y la exaltación de los valores tradicionales pasaron a ser la norma. 

    Sergio Ramírez Mercado. Fotografía cortesía archivo particular

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