La escritora uruguaya Fernanda Trías conquista por segunda vez el prestigioso Premio Sor Juana Inés de la Cruz de la FIL de Guadalajara, un hito extraordinario que sólo había conseguido otra autora en la década de los 2000. Trías logra esta proeza con su novela más reciente, El monte de las furias (Random House), que sucede a su aclamado libro previo —con el que obtuvo su primer Sor Juana— consolidándola como una de las voces más potentes, versátiles y necesarias de la literatura en español contemporánea
El premio, otorgado a escritoras fundamentales del panorama literario —como Cristina Rivera Garza, Laura Restrepo, Gabriela Cabezón Cámara o Elena Garro—, el Sor Juana Inés de la Cruz reconoce obras de excelencia escritas por mujeres en lengua española. Trías ingresa así, por partida doble, al lado más selecto de este galardón.

Un logro literario sin precedentes recientes
Esta segunda vez que Fernanda Trías se corona como ganadora del premio, no solo celebra la excelencia de El monte de las furias, sino también la coherencia, ambición estética y fuerza de una autora que viene reescribiendo las nuevas coordenadas de la narrativa latinoamericana y con este nuevo premio, continuará expandiéndose, conquistando nuevos territorios y lectores, y abriendo caminos para la ficción escrita por mujeres en español.
A la escritora Fernanda Trías le obsesionan las palabras que otras palabras traen colgando. La uruguaya recibió ayer y por segunda vez, en la FIL de Guadalajara, el premio Sor Juana Inés de la Cruz, con «una alegría profunda», pero sin olvidar su “Responsabilidad, exigencia, expectativa”. Las mismas que sintió en 2021, cuando se hizo con el prestigioso galardón por primera vez con su novela Mugre rosa (Random House). El monte de las furias, de la misma editorial, ha seguido sus pasos como la continuación de “una búsqueda de un decir poético, pero asumiendo nuevos riesgos”. “Creo que ese estado de riesgo es un buen lugar para una escritora como yo”, ha completado: “Desacomodarme primero, para incomodar después”.
En su discurso de aceptación ha agradecido a editores, familiares y amigos, además de a “los cerros orientales de Bogotá”, quienes le despertaron el “deseo de oír la naturaleza”. Es con ella, con la naturaleza, con quien su protagonista establece una relación más íntima y esencial.

La uruguaya quien vive en Bogotá desde hace 10 años ha planteado: una forma de romper el “destino de la letra”, que siempre ha estado “prohibido” para las mujeres. Trías encuentra en aquella monja de nombre Juana Inés el más claro ejemplo de cómo el sexo femenino ha conseguido, siglo tras siglo, oponerse a ese mandato. “Nosotras seguimos hablando en su nombre”, ha dicho en una sala mediana de la FIL donde cada año se invoca a la religiosa para reconocer la literatura en español escrita por mujeres.
Trías también ha dicho que “El trabajo literario no es el tema sino lo que el lenguaje hace con el tema”. Reflexión que resuena en las palabras que, le ha dedicado el escritor Julián Herbert, miembro del jurado que le otorgó, unánimemente, el galardón. “Una de las primeras cosas que me conquistaron como lector, que me interesaron, es su renuencia a poner el tema en primer plano. (…) Utiliza los temas ―las genealogías de lo femenino, la violencia contemporánea, las desapariciones― como backround para una reflexión más profunda”. El lenguaje poético, con su ritmo y su musicalidad, completa la semblanza que ha destacado un jurado compuesto también por Giselle Etcheverry y Patricia Córdova.
Con ese premio, Trías pasa a engrosar, por segunda vez, una lista de galardonadas que inauguró la escritora del exilio Angelina Muñiz-Huberman y que tiene entre sus filas grandes nombres, como las mexicanas Elena Garro o Margo Glantz, la nicaragüense Gioconda Belli, la colombiana Laura Restrepo o la española Almudena Grandes. La mexicana Cristina Rivera Garza es, junto con la uruguaya, la única escritora en hacerse dos veces con este reconocimiento, dotado con 10.000 dólares y asignado de forma continua desde 1993.





