Durante la gran semana del arte en Bogotá, La Cometa tiene una programación pensada para el público tanto en la edición número 22 de la Feria ARTBO como también en la sede de la galería donde estarán las exposiciones de Glenda León (cubana) y de Luisa Pastor (española), con unos eventos imperdibles: inauguración jueves 24 de septiembre a las 6:00 pm y la visita comentada por las artistas, el sábado 26 a las 12:00 del mediodía. Las dos artistas están en Bogotá presentando sus primeras exposiciones individuales en el país. “El tiempo es un sonido que no escuchamos” de Glenda León, presenta “una reflexión poética frente al tiempo, cómo nos relacionamos con el mundo y también con una suerte de levedad frente a la gravedad de la situación actual. “Trama y urdimbre: escrituras del valor” de Luisa Pastor, “trae una deconstrucción del signo y del lenguaje, muy pensada, muy racional, pero también con una profunda carga poética en sus obras”

A lo largo de cinco décadas, La Cometa ha acompañado prácticas que expanden la idea de imagen más allá de sus soportes tradicionales. Esta selección pone en diálogo materiales y lenguajes diversos para explorar cómo la materia puede revelar historias, formas de vida y relaciones de poder.
Durante la gran semana del arte en Bogotá, La Cometa tiene una programación pensada para el público tanto en la sede de la galería como también en la Feria ARTBO. “Estaremos en Ágora, en el quinto piso, con un stand muy nutrido del programa de algunos de los artistas modernos y contemporáneos que hacen parte de La Cometa y en la sede de la galería van a encontrar las primeras exposiciones individuales de las destacadas artistas Glenda León, de Cuba y de Luisa Pastor, de España, también con unos eventos especiales”, imperdibles, “como la inauguración del jueves 24 a las seis de la tarde y la visita comentada por las artistas, el sábado 26 a las doce del mediodía. Serán unos momentos de encuentro, de descubrimiento, de reflexión y de disfrute para todos”, manifestó Ana Cárdenas, coordinadora Artística de Galería La Cometa.
En el marco de la edición número 22 de la Feria Internacional de Arte de Bogotá – ARTBO 2026 -, Galería La Cometa presenta una de las propuestas curatoriales más impactantes, maduras y conceptualmente deslumbrantes del panorama plástico latinoamericano. Ubicada en el stand G20 de la Sección Principal en Ágora Centro de Convenciones, La Cometa reúne la obra de once artistas colombianos fundamentales cuyos trayectos permiten recorrer décadas de producción visual en el país: desde el dibujo riguroso y la herencia de los grandes maestros tutelares, hasta las poéticas materiales surgidas de la autoconstrucción, la botánica y el universo digital.
La propuesta plantea una pregunta provocadora para la crítica y el público general: ¿qué le sucede a la representación cuando deja de ser neutral? Lejos de conformarse con el soporte tradicional, las obras de este conjunto sustituyen o confrontan el lienzo y el bronce con insumos cargados de historia económica, social y política: pan, fibra de fique, mortero de obra gris, placas de drywall, medicamentos psiquiátricos, banderas de tregua e impresiones fotográficas de enfoque profundo. Un despliegue sensorial y testimonial que convierte a cada pieza en un documento vivo de la historia colectiva.

De acuerdo con Ana Cárdenas, “lo que articula la selección que La Cometa presenta en ARTBO, puede ser la pregunta por lo que queda de la representación cuando deja de ser neutral. Una pregunta que el arte colombiano se ha formulado desde sus propias condiciones, marcadas por el conflicto y por las herencias activas de lo colonial, pero también por lo formal y que precisamente ocupan hoy un lugar central en la discusión sobre la imagen contemporánea. Entonces tenemos una propuesta que reúne el trabajo de once artistas colombianos cuyas trayectorias permiten recorrer décadas de la producción de imágenes en el país. Y esa condición documental, atravesada por una materia también cargada de sentido, creo que es ese hilo invisible que los conecta”.
La exposición se articula alrededor de tres dimensiones que atraviesan las obras: memoria, poder y vida. La memoria aparece como huella de historias personales y colectivas, de la violencia, la naturaleza, los símbolos y las transformaciones del país; el poder se revela en los cuerpos, las instituciones, los monumentos y las estructuras sociales que las obras cuestionan o resignifican; y la vida emerge en su dimensión más frágil, corporal y resistente, desde la naturaleza y la enfermedad hasta las formas de supervivencia cotidiana. En este recorrido, los materiales dejan de ser simples soportes para convertirse en portadores de historia que contienen y revelan distintas maneras de habitar, recordar y comprender el mundo.
De otra parte, en la sede de La Cometa en Bogotá y en el marco de ARTBO, la prestigiosa artista cubana Glenda León, quien por su excepcional trabajo creativo tiene una presencia internacional poderosa y muy importante en destacadas colecciones e instituciones, recibirá al público que asista tanto a la inauguración de su primera individual en Colombia este jueves 24 de septiembre como a quienes participen en la visita comentada del sábado 26 de septiembre a las 12 del mediodía.
León, a través de su obra presenta “una reflexión poética frente al tiempo, cómo nos relacionamos con el mundo y también con una suerte de levedad frente a la gravedad de la situación actual”, según indicó la Coordinadora Artística de La Cometa, quien al referirse igualmente a Luisa Pastor, artista española con sólida trayectoria en el arte contemporáneo y una extraordinaria proyección internacional, cuya obra ha sido reconocida con importantes premios y becas y ha participado en ferias y exposiciones, dijo que “trae una deconstrucción del signo y del lenguaje, muy pensada, muy racional, pero también con una profunda carga poética en sus obras».
Ambas estarán encontrándose en La Cometa en sus primeras exhibiciones individuales en Colombia, así que es importante que vengan porque el trabajo de estas artistas tiene repercusiones también en cómo se desarrolla el arte en la región e igualmente en Iberoamérica, y porque verán propuestas muy interesantes conceptual y formalmente”.
En “El tiempo es un sonido que no escuchamos”, Glenda León (1976) aborda uno de los asuntos constantes de su obra: el tiempo, entendido como recordatorio de lo efímero de la existencia, espacio para pensar en aquello que hemos perdido y también en el presente que vivimos como humanidad. La artista parte de la observación de la naturaleza y de las semejanzas visuales que encuentra entre fenómenos y elementos de escalas y orígenes diversos: el trazo de un relámpago, el recorrido de una hormiga, la ramificación de un árbol, una vena, el contorno de una montaña o el desplazamiento de un delfín.
Durante el confinamiento, profundizó esta investigación a partir de publicaciones científicas cuyos datos gráficos trasladó a fragmentos de pentagrama dibujados a lápiz. Estas partituras, vinculadas al célebre artículo de Benoît Mandelbrot How Long Is the Coast of Britain? (1967), funcionan como ensayos sonoros y guiones potenciales para futuros conciertos, y plantean una reflexión sobre la necesidad de escuchar a la naturaleza, a nosotros mismos y al universo. Las obras en torno al tiempo convierten su medición en materia, memoria y experiencia: las manecillas de relojes antiguos dibujan formas a partir de frases, latidos y distintas maneras de registrar el tiempo; tierras de millones de años de antigüedad permanecen separadas en un reloj de arena; insectos de bronce, vidrio suspendido, mariposas, plumas y hojas articulan una tensión entre lo natural y lo artificial, lo finito y lo eterno.
La noción de ligereza aparece como contrapunto a la densidad de las circunstancias, de los cuerpos y de la energía: aquello que pesa puede también elevarse. En este sentido, el conjunto se relaciona con la “aventura vertical” de Emil Cioran y con el impulso humano hacia una elevación física y espiritual, mientras propone una transformación en nuestra manera de valorar el tiempo: de entenderlo como dinero y luego como oro, hasta llegar a la certeza de que cada instante de la vida tiene un valor que trasciende lo material.

¿Qué significa escribir sobre el valor de las cosas? En “Trama y urdimbre: escrituras del valor”, Luisa Pastor (1977) parte de antiguos cuadernos de contabilidad para abordar esta pregunta desde la materia. Las páginas en las que quedaron registradas compras, ventas, deudas y saldos se convierten en un tejido de celulosa y oro. Su estructura de líneas horizontales y verticales, concebida para ordenar las cuentas, funciona como una trama y una urdimbre: un telar de datos que abre el documento administrativo a nuevas lecturas sobre las relaciones económicas y simbólicas que contiene. El oro que cubre las páginas remite a un doble yacimiento: el que se extrae de la tierra y el que la propia noción de valor mantiene oculto bajo capas de convenciones y cifras.
Desde ahí, la exposición extiende la pregunta hacia el propio arte: ¿puede una obra tener un valor más allá de aquello que determina su precio en el mercado? Las matemáticas, las cuentas y las estadísticas que dan origen a las piezas son tratadas por Pastor como la música: estructuras abstractas capaces de sostener armonías, contrapuntos y líneas de fuga cuando son interpretadas. En este proceso, lo que antes ordenaba el mundo de las cuentas se convierte en superficie de interpretación.
Las obras ponen en diálogo celulosa, oro, luz, volumen, materia y vacío, llevando una estructura administrativa hacia un territorio en el que las fórmulas pueden adquirir una dimensión estética. Trama y urdimbre propone, en última instancia, una nueva forma de mirar aquello que parecía destinado únicamente a ser leído y calculado.
Grandes maestros y miradas consagradas: El escrutinio del poder, la memoria y la pintura pura
• Juan Cárdenas (Popayán, 1939 – Bogotá, 2024): Figura tutelar del arte colombiano y herencia viva para el presente, Cárdenas trasciende corrientes desde el cubismo hasta el figurativismo mediante un virtuosismo técnico inigualable. En “La Junta Directiva” (2019), el maestro regresa al grafito sobre papel —su terreno más íntimo— para diseccionar el cuerpo corporativo y el ejercicio moderno del poder con una línea sobria y quirúrgica heredada de su época como caricaturista político en El Tiempo y La República. Asimismo, en “La Ciudad” (2019), somete el paisaje urbano a una confluencia óptica escalonada en formato cuadrado, dotando a la arquitectura de la misma gravedad psicológica que dio al autorretrato.
• Miguel Ángel Rojas (Bogotá, 1946): Uno de los nombres más influyentes del arte contemporáneo, Rojas articula la tensión entre lo subjetivo y la crítica al conflicto armado y al extractivismo. En su monumental obra “Santa” (2006-2026), desplaza el verso de un tradicional villancico navideño («Caiga de lo Alto Bienhechor Rocío como Riego Santo») para señalar la violencia de las fumigaciones con glifosato en el campo colombiano, resignificando la naturaleza como el verdadero espacio de lo sagrado. Por su parte, en “Recordando a John” (2006-2026), documenta en impresión digital sobre papel de algodón una instalación efímera donde escribe la palabra BEAT con cogollos y raíces de cannabis, conectando la iconografía de Sgt. Pepper’s de The Beatles con el movimiento contracultural Beat y la memoria de John Lennon.
• Luis Roldán (Cali, 1955): Con más de cuatro décadas explorando la estructura material de la obra, Roldán exhibe piezas recientes como “Allá naranja” (2026) y “Curuba” (2026), donde su trazo adquiere una desbordante libertad instintiva. Sin partir de un boceto ni de un plan predeterminado, el artista pinta por acumulación capas de óleo sobre lino y madera contrachapada, convirtiendo el acto mismo de pintar —con su espontaneidad, imprecisión y urgencia— en el protagonista absoluto de la obra.

• María Fernanda Cardoso (Bogotá, 1963): Referente internacional en la intersección entre arte, ciencia y tecnología, Cardoso indaga las claves de la vida y la morfología natural. En su célebre serie Naked Flora (2013), la artista «desviste» especies botánicas para fotografiarlas con técnica de enfoque profundo a partir del sistema taxonómico de Karl Linneo. Esta búsqueda se complementa con sus asombrosas esculturas en resina 3D, vidrio y metal sobre los órganos reproductivos de invertebrados (Opiliones), desafiando el excepcionalismo humano y los estereotipos de género con rigor científico y poético.
Materia, Resistencia e Identidad: La poética de lo cotidiano y lo frágil
• Libia Posada (Andes, 1959): Formada en medicina y artes, Posada concibe el cuerpo clínico como un territorio político e histórico. En “Tregua (La impotencia de las banderas blancas)” N.01 (2025), dos botiquines de emergencia vacíos son atravesados por una rama seca de la que cuelga un paño blanco inerte. La pieza visibiliza la paradoja del derecho humanitario y del cuerpo médico cuando la violencia suspende la capacidad del cuidado, exponiendo los cuerpos a la desprotección.
• Carlos Castro (Bogotá, 1976): Explorador del anacronismo y los símbolos patrios, Castro presenta “El que no sufre no vive” (2009-2026), una propuesta compuesta por una escultura y un video monocanal. El artista moldea en pan una réplica de la estatua ecuestre de Simón Bolívar y registra el momento en que una bandada de palomas devora la figura frente al Capitolio Nacional, transformando el bronce pesado del héroe en liviano alimento urbano para desarmar la monumentalidad del poder.
• Camilo Restrepo (Medellín, 1976): Reconocido por sus contranarrativas satíricas sobre la historia colombiana, Restrepo presenta “BLANKS” (2026), una serie de doce dibujos sobre papel elaborados con tinta, pastel de cera y saliva. A partir de su propio historial de psicofármacos (clonazepam, sertralina, fluoxetina, entre otros), su alter ego ‘Moco de Pavo’ se apunta a la cabeza con una pistola de juguete y se dispara pastillas («pepas») a quemarropa, abordando con mordaz lucidez la salud mental y la repetición de la violencia.
• Fernando Pinto (Cali, 1975): En su imponente escultura en Piedra Sol Negro titulada “War People” (2026), Pinto talla cabezas minerales que fusionan la expresividad de la cerámica nazca del Perú con el grafiti urbano. Las piezas encarnan esa «sonrisa con la mandíbula apretada» de una sociedad atemorizada que intenta continuar la vida en medio de la violencia, conectando la brutalidad histórica con la esquizofrenia del mundo contemporáneo.
• Alejandro Sánchez (Bogotá, 1981): A través de su serie “Capiteles” (2026), Sánchez reconstruye elementos de la arquitectura clásica utilizando placas de drywall (yeso laminado). El artista genera una profunda contradicción entre la firmeza histórica del mármol y la fragilidad efímera de los materiales de la construcción rápida, revelando una sociedad más preocupada por conservar la apariencia de sus símbolos que aquello que realmente representan.
• Johan Samboni (Cali, 1976): Inspirado en las identidades mestizas del oriente de Cali y en la arquitectura monumental de San Agustín, Samboni trabaja con mortero sobre madera para andamios en obras como “Tres Amigos” (2026), “Los Indeterminados” (2026) y “Ser de Cemento” (2026). Sus figuras difusas evocan la estética de la «obra gris» y la precariedad como lenguaje para resistir a los estereotipos sociales.
• Rosana Escobar (1991): Bióloga y artista textil, Escobar desafía las reglas constructivas del telar horizontal en “Insecta” (2026) y “Espina índigo gradiente” (2024). Rastreando la cadena productiva del fique desde la planta hasta el costal de café, la artista fuerza a la fibra a sostenerse mediante diagonales y tensiones fuera de la retícula, dialogando con tintes de índigo natural para liberar al material de su sola función económica.
La Cometa en ARTBO 2026 Stand G20 Sección Principal. 22ª Feria Internacional de Arte de Bogotá. Ágora Centro de Convenciones, Bogotá, Colombia. Calle 24 # 38-47, frente a Corferias.
Artistas en exhibición: Juan Cárdenas, Miguel Ángel Rojas, Luis Roldán, María Fernanda Cardoso, Libia Posada, Carlos Castro, Camilo Restrepo, Fernando Pinto, Alejandro Sánchez, Johan Samboni, Rosana Escobar.
¡Imperdibles! En la sede de La Cometa Carrera 10 # 94 A – 25 en Bogotá

“Trama y urdimbre: escrituras del valor” de Luisa Pastor ( España )
“El tiempo es un sonido que no escuchamos” de Glenda León ( Cuba )
Lunes a viernes 10 a.m. – 6 p.m. Sábado 11 a.m. – 4 p.m.
www.galerialacometa.com https://www.instagram.com/galerialacometa/?hl=es
https://www.youtube.com/c/Galer%C3%ADaLaCometaOficial https://vimeo.com/galerialacometa
Sedes de Galería La Cometa: Bogotá: Carrera 10 #94a – 25, Colombia. Madrid: Calle San Lorenzo, 11, España. Miami: 1015 NW 23rd Street, FL 33127, EE. UU.





