Después de varios años sin recibir una limpieza integral de alta complejidad, el Templete al libertador, uno de los bienes muebles más emblemáticos del patrimonio cultural de Bogotá, vuelve a destacar en el paisaje urbano gracias a las labores de conservación lideradas por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural – IDPC, a través de su Brigada de Atención a Monumentos – BAM, con el apoyo técnico y operativo del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá

Ubicado en el Parque de los Periodistas, en esa explanada que deja contemplar los cerros tutelares y que desde tiempos inmemoriales marcaba la ruta que llevaba al libertador hasta su casa/quinta, y rodeado de construcciones de gran significado para la ciudad, el Templete al libertador, considerado una de las obras monumentales más importantes del siglo XIX en Colombia, renace de nuevo. Diseñado por el arquitecto italiano Pietro Cantini inspirado en el templo de Vesta de Roma. Construido entre 1883 y 1886 para conmemorar el centenario del natalicio de Simón Bolívar, este bien mueble constituye una pieza excepcional de la arquitectura en piedra del país, reconocida por expertos como una obra de «estereotomía perfecta», es decir, de extraordinaria precisión en el corte y ensamblaje de sus elementos pétreos.
“Esta intervención demuestra que la conservación del patrimonio exige conocimiento técnico, rigor y trabajo articulado. Recuperar las cualidades materiales y la lectura arquitectónica del Templete al libertador nos permite preservar una obra excepcional de la arquitectura en piedra del país y fortalecer el vínculo de la ciudadanía con su memoria e historia”, explicó Diego Parra, director del IDPC.

La intervención representó un importante reto técnico y logístico. Una semana antes del inicio de las labores, profesionales del IDPC y del Cuerpo Oficial de Bomberos realizaron visitas de inspección para definir el ingreso de la maquinaria especializada al Parque de los periodistas y evaluar las condiciones de seguridad necesarias para proteger tanto el monumento como el espacio público circundante, así como la seguridad de los ciudadanos al realizar los trabajos. Uno de los principales desafíos consistió en garantizar que el adoquín del parque soportara el peso de un vehículo de aproximadamente 35 toneladas, además de coordinar el alcance de las mangueras de presión y el trabajo en un entorno con alta circulación peatonal.
En total, fueron 13 las personas que participaron en la intervención, entre integrantes de la BAM y personal especializado del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá. Debido a la altura del monumento, fue necesario emplear una canasta elevadora y mantener una comunicación permanente mediante radios entre los equipos que trabajaban en tierra y quienes realizaban las labores en altura. La experiencia y pericia de los operadores resultaron fundamentales para garantizar una intervención segura y cuidadosa sobre una estructura patrimonial de gran valor histórico.

El proceso comenzó con una evaluación detallada del estado de conservación del bien mueble y continuó con la limpieza de la cúpula mediante agua a baja presión y la aplicación controlada de biocida, lo que permitió eliminar el biodeterioro acumulado por años, compuesto principalmente por líquenes, microorganismos y depósitos orgánicos adheridos a la superficie. Estas labores permitieron recuperar el esplendor, logrando resaltar los detalles ornamentales con los que cuenta el templete, los cuales estaban ocultos bajo capas de suciedad acumulada.
La intervención también incluyó acciones de limpieza y conservación en la zona inferior del monumento. Allí se realizó la recolección de residuos, la eliminación de grafitis presentes en el pedestal donde reposa la escultura de Simón Bolívar, el lavado de superficies con jabón neutro y agua a baja presión, así como la limpieza general de los elementos pétreos que conforman la estructura. Posteriormente, los equipos especializados avanzaron en la atención de la escultura en bronce del libertador, la cual es una copia de la escultura originalmente diseñada por Desprey para este templete, y que se encuentra en la ciudad de Tunja en la actualidad.
Debido a que el monumento combina materiales pétreos con elementos de bronce, cada procedimiento requirió tratamientos específicos y estrictos protocolos de conservación. En el caso de la escultura de Bolívar se aplicó un recubrimiento de cera microcristalina utilizado en conservación patrimonial para proteger la superficie del bronce frente a factores de deterioro. Las labores también incluyeron la limpieza de otras áreas del bien mueble y el mantenimiento de la puerta de madera del templete.

Más allá de los aspectos técnicos, la intervención despertó el interés y la emoción de quienes transitan diariamente por este sector de la ciudad. Durante las jornadas de trabajo, decenas de ciudadanos se acercaron para observar las maniobras y expresar su satisfacción por la recuperación de este bien patrimonial. La presencia de la maquinaria especializada y del equipo de trabajo generó curiosidad entre peatones, turistas y usuarios del transporte público, quienes siguieron de cerca el avance de las labores.
Las reacciones fueron especialmente significativas al evidenciarse el cambio en la apariencia del templete. Muchos ciudadanos manifestaron sorpresa al redescubrir los colores y detalles originales de la estructura, mientras otros destacaron la importancia de invertir en la conservación de los bienes patrimoniales que hacen parte de la memoria colectiva de Bogotá. Comentarios como “qué cambio tan impresionante” o “qué bueno volver a verlo así” acompañaron constantemente el desarrollo de la intervención.
Estas acciones reafirman el compromiso del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural con la protección, conservación y puesta en valor del patrimonio cultural de la ciudad. Las acciones de conservación del Templete al libertador no solo contribuye a preservar un bien mueble de excepcional importancia histórica y arquitectónica, sino que fortalece el vínculo de la ciudadanía con aquellos lugares que narran la historia de Bogotá y mantienen viva la memoria de sus transformaciones urbanas a lo largo de más de un siglo.





