Por Tatiana Rojas Ramírez

Si el blog pasado lo escribí desde la perspectiva de peatón, para evidenciar lo difícil que es transitar por las calles de Bogotá, este narrará esa experiencia desde la mirada del ciclista —o biciusuario, como suele decirse en Colombia—, gracias a la Ley 1811 de 2016, cuyo objetivo es “incentivar el uso de la bicicleta como medio principal de transporte”.
Y si al peatón le va mal, al biciusuario no le va mejor, pese a tener a su disposición las famosas ciclorrutas. Debe lidiar con factores ajenos que no puede controlar, como compartir estas vías —supuestamente destinadas solo para su uso— con usuarios de patines, patinetas eléctricas, recicladores, peatones, atletas, barrenderos y hasta vendedores ambulantes. Sí, vendedores ambulantes que se desplazan con sus enormes puestos y que, muchas veces, con su comportamiento ralentizan y obstaculizan el desplazamiento. A esto se suma el mal diseño o estado de las ciclorrutas.
Un primer ejemplo: pedalear por la ciclorruta de la carrera Séptima, desde la calle 10 hasta la calle 26, es toda una odisea. Hay que estar muy alerta para esquivar a tiempo a peatones o perros que aparecen de la nada, como fantasmas que se cruzan por la vía. También hay que tener paciencia con otros biciusuarios que van de turismo o haciendo visita, ocupando ambos carriles e impidiendo que los demás los adelanten.
Un segundo ejemplo: transitar por la ciclorruta de la carrera 13, desde la calle 63 hasta la calle 31, no es tan chévere. Aquí el reto es esquivar desde vendedores ambulantes que ocupan buena parte de Chapinero Central, hasta huecos, desniveles y basuras.
Un tercer y último ejemplo —aunque bien valdría uno por cada ciclorruta de la ciudad, porque seguro que las situaciones varían según el sector—: ¿cómo no mencionar los encharcamientos que se producen en la carrera Séptima, a la altura de la calle 72 o de la calle 100, cuando llueve?
Y es que ser biciusuario implica una responsabilidad consigo mismo y con los demás. Un choque por imprudencia o descuido —propio o de otros actores viales— puede dejar lesionados. Por eso, el llamado es a usar la bicicleta con todos los sentidos y respetando las normas de tránsito, pues el bienestar físico y la vida son más importantes que estar pendiente del celular, escuchar música o dárselas de intrépido ante el manubrio.
Consulte aquí la Ley 1811 de 2016 https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=259596
Consulte aquí la forma correcta de escribir ciclorruta https://www.fundeu.es/consulta/biorreserva-y-ciclorruta-560/





Eso fuera muy bueno que esos espacios creados para transitar bicicletas y afines fueran respetados. A seguir el ejemplo dejado por la autora de este artículo “a usar la bicicleta con todos los sentidos” respetando las normas de tránsito” …