Tras una gira por México, DeGlorian presenta su álbum debut «Todo se derrumba». La producción discográfica aborda la fragilidad emocional, la angustia adulta y la necesidad de honestidad en una escena saturada de fórmulas

El álbum se sumerge en la crisis personal y el fracaso como experiencias fundamentales de la vida contemporánea. A lo largo de sus canciones, «Todo se derrumba» construye un universo sonoro marcado por el caos y la melancolía, donde cada tema retrata distintos momentos de vulnerabilidad y búsqueda interior.
DeGlorian explora sensaciones como la pérdida de control, el miedo a hacerse daño a uno mismo, la necesidad de encontrar sentido en medio de la incertidumbre y el temor constante al rechazo. Estas experiencias son abordadas desde una mirada introspectiva cargada de nostalgia y tristeza, dando forma a un relato emocional que conecta con quienes atraviesan procesos similares.
Su primer álbum como una propuesta intensa y visceral que busca conectar desde la honestidad emocional. Todo se derrumba ofrece un retrato íntimo de la fragilidad humana y de la necesidad de encontrar sentido incluso cuando todo parece desmoronarse.
Hablamos con Jordan Villamil teclista de DeGlorian en Cooltura Total, conversación que usted puede escuchar a continuación:
Inspirado en vivencias personales y en la sensación generacional de vivir en un mundo inestable, el álbum se construye alrededor de la idea de que el derrumbe —emocional, personal o simbólico— no es un final definitivo, sino una parte inevitable del proceso de vivir.
La autenticidad y la liberación emocional atraviesan todo el trabajo. DeGlorian presenta la soledad, la depresión y la ansiedad sin ocultarlas ni romantizarlas, sino como elementos reales de la experiencia humana. En este sentido, el álbum convierte la música en un espacio de refugio y catarsis, especialmente para quienes se sienten desorientados en medio de un entorno incierto.
Todo se derrumba se grabó y produjo de forma independiente por DeGlorian.
Cada canción tomó forma en sesiones nocturnas llenas de aura, bajo la producción general de Andrea DeGlorian y Jordan Villamil. Sin embargo, todo el proceso contó con la participación creativa del resto de la banda en composición e interpretación, consolidando un álbum colectivo y autónomo.
Alex Cruz se sumó en la mezcla y masterización de algunas canciones desde su estudio en Japón, aportando un refinamiento técnico que complementa el carácter crudo y cercano del álbum.

En Todo se derrumba, la banda construye una identidad sonora que dialoga con el postpunk, coldwave, rock alternativo y dreampop, reinterpretados desde un contexto latinoamericano.
El álbum explora una fusión entre lo electrónico y lo orgánico: baterías programadas que dialogan con guitarras frías y brillantes; sintetizadores vintage que construyen capas envolventes; y texturas lo-fi que contrastan con bajos punzantes y lúgubres. Las voces, melancólicas y reverberantes, atraviesan la mezcla emergiendo desde una niebla sonora, reforzando la sensación de distancia y desasosiego.
DeGlorian es una banda que entiende el colapso como punto de partida y esto los llevó a definir su sonido como ‘melanco-punk rolo’. En su música, la banda reformula la herencia del indie, el post-punk y el new wave desde una sensibilidad latinoamericana actual, sin nostalgia vacía ni gestos irónicos.
Sus letras exploran la vida del adulto joven, la introspección y el mundo místico, mientras que su estética fresca se refleja tanto en su imagen como en su sonido.
DeGlorian no busca validación: propone un lugar: Es un proyecto musical preparado para dialogar con el circuito iberoamericano desde la profundidad, la coherencia y el riesgo artístico.
Formada en 2020 por Andrea DeGlorian (voz), Jordan Villamil (teclados), Jurgen Alonso (batería), Martín Sepúlveda (bajo) y Pedro Cely (guitarra).
Su discografía se compone de 16 sencillos, el EP: ‘El placer de lo oculto’ (2023) y su nuevo álbum ‘Todo se derrumba’ (2026). La banda llega a este punto con una identidad consolidada y un en vivo de alta carga emocional, donde la crudeza no es pose sino lenguaje.




