Por Tatiana Rojas Ramírez

Después de darle vueltas en la cabeza al tema, decidí sentarme a escribir sobre lo que recuerdo que muchas veces decía la abuela: “Como te ven, te tratan”. Parece simple, pero no lo es. Pues todo comunica, hasta la forma en que nos vestimos.
Así las cosas, la forma en que vestimos dice mucho de nosotros, de quienes somos, del lugar que ocupamos en el mundo y cómo nos comunicamos con él.
En ese sentido, la ropa puede revelar aspectos de nuestra personalidad, preferencias, ocupación, clase social, cultura y hasta el estado de ánimo. Si somos introvertidos o extrovertidos, divertidos o aplomados, organizados o desorganizados, si desempeñamos oficios manuales, físicos, creativos o intelectuales, si pertenecemos a la clase baja, media o alta, si estamos en una buena o mala racha, si nos sentimos tristes o con ganas de comernos al mundo.
¿Pero cómo la ropa puede revelar tanto? Cada prenda transmite algo a través del color, estampado, tela, diseño, corte, confección, detalles y marca. Si el color es vibrante o apagado, si el estampado es llamativo o sobrio, si la tela y el corte son de calidad, si el diseño es formal o informal, sencillo o elaborado, si está recargado de detalles o carece de ellos, si la marca es de lujo, fast fashion, sostenible, premium o económica, envía un mensaje de quiénes somos y lo que es importante para nosotros.
Sin embargo, lo anterior no es lo único; otros aspectos como elegir prendas que se ajusten a nuestra morfología, edad, personalidad y ocasión también dicen mucho; por ejemplo, si somos de los que acatan las reglas o las rompemos, si buscamos encajar o pertenecer, destacar o pasar desapercibidos.
Así que, elegir cómo nos mostramos al mundo, no se trata de estar limpios y organizados, lucir cualquier cosa, usar ropa de marca o el último grito de la moda. La forma en que nos vestimos es nuestra carta de presentación, la introducción a la historia que queremos contar de nosotros mismos y cómo queremos ser tratados, porque, como decía la abuela: “Como te ven, te tratan”.





Muy acertada la observación a la forma de cómo nos vestimos. Porque es la carta de presentación a lo que queremos proyectar