El veredicto de las sombras

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«Un tribunal es un teatro extraordinario donde el acusado se juega su destino, el abogado su reputación y las víctimas su reparación». Las palabras de Yasmina Reza no son una simple cita; son una advertencia

Yasmina Reza. Fotografía: Carole Bellaiche

Hace unos días, cayó en mis manos Casos reales (Alfaguara, 2026), la última incursión de la dramaturga y novelista francesa Yasmina Reza. Reza, hija de un exilio difuso entre lo ruso y lo iraní (por su padre) y lo húngaro (por su madre), parece haber volcado en este libro una vida atravesada por el artificio del guion y la máscara de la actuación. Pero aquí, la máscara se agrieta.

Lo que aparenta ser una recopilación sencilla de crónicas judiciales encierra, en realidad, los mecanismos más oscuros del alma: vicios, odios y secretos que nosotros —los comunes, los invisibles— ocultamos bajo una pátina de normalidad.

Yasmina no se detiene en los crímenes que alimentan a la gran prensa; ella busca los juicios donde no hay cámaras, donde los acusados no tienen seguidores en redes sociales y sus palabras mueren en el eco de una sala vacía.

Durante quince años, Reza habitó las sombras de los tribunales franceses como un espectador fantasmagórico. Tomaba notas desde el anonimato del público, observando cómo se dirimía el destino humano. Como lector, siempre me ha asediado una duda inquietante: ¿de qué abismo surgen realmente los personajes que nos obsesionan? En estas páginas, la autora confiesa el origen de sus obsesiones.

A través de 53 relatos, el libro desentierra casos que van desde la gélida omisión de socorro hasta asesinatos de ancianas a manos de «vecinos amables», de esos que saludan por la mañana y esconden el horror al cerrar la puerta. Al avanzar en la lectura, uno descubre con escalofrío cómo la normalidad es apenas un velo frágil. La imperfección de la vida estalla cuando las pasiones desbordan la ley y los individuos se ven obligados a entregar su existencia a las manos frías del Poder Judicial.

Pero el verdadero misterio radica en el contraste. Reza intercala los expedientes con fragmentos de su propia biografía, desnudando vínculos familiares y encuentros fortuitos con una naturalidad que perturba. Lo ordinario y lo solemne se entrelazan hasta que ya no sabemos dónde termina la crónica y dónde empieza el delirio íntimo. Narrado en una primera persona que se siente como una confesión susurrada, el libro camina sobre la delgada línea entre el hecho crudo y la distopía cotidiana.

Reza no busca el sensacionalismo de la crónica roja. Su ambición es más profunda y aterradora: entender las razones del acusado y desentrañar qué es lo «justo» cuando la verdad tiene múltiples rostros.

Casos reales no es solo una lectura; es un espejo empañado. Reza no busca el morbo de la sangre, sino algo mucho más perturbador: el momento exacto en que una vida ordinaria se quiebra y la oscuridad toma el mando. Al recrear los diálogos y las verdades a medias de los acusados, la autora nos retira la red de seguridad y nos deja a solas con el veredicto.

Cierro este libro con una certeza incómoda: el tribunal de Yasmina Reza está en todas partes. Lean estas páginas con cautela, pues al final, uno no sabe si está analizando un caso ajeno o si, sin darse cuenta, acaba de leer su propia sentencia. Esperemos que la escritora regrese pronto de entre las sombras para revelarnos qué otros secretos aguardan en los pasillos del juicio humano.

Yasmina Reza. Fotografía: Carole Bellaiche

Ficha técnica:

Autora: Yasmina Reza

Título: Casos Reales

Sello: Alfaguara, Narrativa Internacional

Traducción: Regina López Muñoz

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